Se trata de uno de los dulces preferidos por el pueblo coreano desde hace mucho tiempo.
Según un registro histórico, el turrón se prepara amasando harina de arroz glutinoso con licor, cociendo la masa al vapor, laminandola hasta que quede pegajosa, secarla, freírla con aceite y mezclarla con miel, sésamo, arroz tostado y harina de Angelica gigas.
Existen muchas variedades, por ejemplo de sésamo, de soja, de canela y de piñón según los materiales usados para que no se peguen los pasteles, y en los de Myohwa y de alforjón según los materiales de pastas.
También se hicieron con sésamo, soya, maní o nuez tostados y mezclados con melaza y cortados en tamaños determinados.
Entre los turrones de melaza afamados desde antigüedad están los de sésamo silvestre y de soja de la provincia de Hamgyong, el de piñón de la provincia de Kangwon y el de maní de la provincia de Hwanghae.
El turrón caracterizado por su sabor dulce y delicioso se preparó habitualmente en los hogares como merienda de los niños y era uno de los dulces indispensables en la preparación de mesa protocolaria.
En nuestro país existió la costumbre de que los ancianos daban turrones a los niños después de recibir sus saludos por el nuevo año.
El turrón registrado como un patrimonio cultural inmaterial nacional es un dulce favorito del pueblo coreano.
