Declaración del MINREX sobre Japón

El jefe de la oficina de la política del Instituto de Estudios de Japón del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea hizo pública el día 14 una declaración titulada «La carta azul de diplomacia de Japón es un documento conspirativo para embellecer sus bruscos pasos militaristas con el ‘rumor de amenaza proveniente de la zona periférica‘».

Su texto íntegro va como sigue:

Hace poco, Japón publicó la llamada «Carta azul de diplomacia de 2026» llena de la predilecta teoría bandidesca y absurdidades.

No importa que el país isleño hiciera o no tal publicación, pero lo insoslayable del caso es que se atrevió a cuestionar el ejercicio de nuestro derecho legítimo a defensa nacional abrigando una ilusión de denigrar nuestra posición como país poseedor de armas nucleares estipulada en nuestra Constitución.

En su «documento«, Japón describió las medidas de la RPDC tomadas para el fortalecimiento del poderío de defensa nacional, que pertenecen de rabo a cabo al derecho de autodefensa, como «amenaza principal e inminente» y «desafío evidente y grave«. Se obstinó en las insistencias tan anacrónicas y evasivas de la realidad como «suspensión completa, verificable e irreversible» y «ejecución completa de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU«.

Tal proceder deviene una seria provocación contra los derechos soberanos de nuestro sagrado Estado, sus intereses de seguridad y su derecho a desarrollo y al mismo tiempo una muestra evidente de su arraigada conciencia hostil y su intención conflictiva contra la RPDC.

Y si bien abogaba en su nota por el «orden internacional basado en los reglamentos» y la «dominación de leyes«, Japón guardó silencio en cuanto a las canalladas de categoría especial de su amo gringo que no vacila en cometer la agresión y el uso de fuerzas armadas contra los estados soberanos a fin de satisfacer su ambición de hegemonía unilateral.

Es algo insolente y absurdo el hecho de que Japón, país dependiente de EE.UU. que no tiene su propio criterio político claro ni independencia, anduviera ajetreado por desacreditar la posición de nuestra República como país poseedor de armas nucleares.

Cada vez que le toca la oportunidad, este país isleño suelta las retóricas sobre el ejercicio de derecho a autodefensa de los países vecinos, con el cual trata de lograr su perfección jurídica e institucional como Estado de guerra, aumentar la capacidad de ataque agresiva y encubrir su naturaleza criminal que sacude el cimiento de la seguridad regional.

Este documento conspirativo y conflictivo es de punta a cabo para embellecer con el «rumor de amenaza proveniente de la zona periférica» los pasos militaristas que dan las autoridades japonesas soñando con abrir la segunda era imperial.